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El éxito de Islandia en la Eurocopa 2016

El éxito de Islandia en la Eurocopa 2016

Mientras todas las miradas iban en dirección a la poderosa Alemania como campeón del mundo, la presentación de Cristiano Ronaldo con Portugal, Francia como una selección que siempre gusta y encanta o la clase del veterano portero de Italia, 'Gigi' Buffon; el mundo se rindió a los pies de Islandia.

La Eurocopa de Naciones en su edición de 2016 en Francia, cautivó al mundo con un participante muy particular: Islandia. Jugadores que quizá no existen en la órbita del fútbol mundial, menos que son luminarias del deporte más popular del mundo. El espíritu vikingo se impuso con la característica de los nórdicos: unión.

Este país tiene una población de poco más de 300 mil habitantes, algo así como tres veces la capacidad del Estadio Azteca. La clave de su éxito en el fútbol, comenzó a principios de siglo cuando crearon canchas aptas y con condiciones profesionales para practicar este deporte que siempre tiene una historia de amor y hasta bases de un cuento de vikingos de la mitología escandinava.

Mientras Islandia no tiene clubes profesionales, crea asociaciones culturales (grassrrot) con voluntarios que ven en este deporte como una disciplina que forja el crecimiento, fomenta la educación y hace parte de la formación de los niños que reciben apoyo gubernamental para apoyarlos en la práctica deportiva. Los valores habituales son el respeto y el progeso.

Ningún jugador es tan bueno como todos juntos

El ejemplo de la práctica del coaching en Islandia, no está apartado de la tendencia mundial en donde el fútbol es un nicho idóneo para sembrar a partir del capital humano. Planetacoaching.com analiza éste caso, además del monarca inglés, donde se aplica la frase de Alfredo Di Stéfano: "Ningún jugador es tan bueno como todos juntos"

Así como ocurrió en la Premier League con Leicester como campeón, la historia redactó una hazaña fincada en el potencial humano que entrelaza los brazos, une corazones y ejecuta un juego en conjunto que busca llegar a la meta con la unión de un ideal: triunfar.

Solidaridad: detalle que Islandia mostró en esta Eurocopa. Ante todo, ser solidario con el compañero que tiene la pelota y que necesita un aliado para transitarlo por el campo, además de someter al rival hasta el punto de no dejar ni un balón dividido sin mostrar el esfuerzo por disputarlo y ganarlo.

Los jugadores de Islandia no comparten los secretos de una charla técnica, no comunican nada en redes sociales; ni la alineación para cada partido. Su éxito los muestra como una selección peligrosa que realmente juega al fútbol: juego. Transmiten que no hay nada que perder y que cualquier mérito en pro de ganar, es un esfuerzo que se acentúa tras cada aparición.

El combiando islandés llegó hasta Cuartos de Final tras ser eliminado por Francia (5-2). En la gradas de vio a Gudni Johannesson, presidente electo de Islandia (asumirá su cargo el 1 de agosto), amalgamado con la afición como un seguidor más. El diplómatico gritó, cantó, aplaudió y apoyó.

Campeonar no sólo es levantar un trofeo. Islandia se coronó en el corazón futbolero de todo el globo terráqueo. Fue el carisma de una sociedad nórdica que como poesía, avivó su singular mitología (tierra de gigantes), el trabajo en equipo de sus futbolistas, el recuerdo de haber sido quien eliminó a Inglaterra de la Eurocopa 2016 y la gratitud con la que su pueblo los recibió a su regreso.

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