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No todo es coaching ontológico

Ya sea una moda, un estilo de hacer negocios o simplemente como muchos lo llaman: la nueva manera de producir liderazgo, lo cierto es que se debe prestar mucha atención a la hora de contratar los servicios que auguran "sacar lo mejor de las personas".

El peligro de definir al coaching reside en que coexisten diversas escuelas, prácticas; cuyo método de aprendizaje puede parecerse, pero es diferente. En las oficinas se integran personas con estilos y una cultura organizacional, incluso, a veces se fusiona la psicología con la programación neurolingüística (PNL, sus siglas). La conclusión preliminar nos sugiere que puede ser contraproducente introducir coaching a la fuerza, incluso podría interpretarse como algo manipulador por parte de los empleados de una empresa.

La conclusión preliminar nos sugiere que puede ser contraproducente introducir coaching a la fuerza, incluso podría interpretarse como algo manipulador por parte de los empleados de una empresa.

"No es consultoría, consejería ni psicología. No se le dice a la persona lo que debe hacer. Las personas van construyendo sus respuestas durante el proceso de coaching. Van apareciendo nuevas miradas que permiten producir acciones diferentes", dijo Alejandro Marchesán de la AAPC.

Una delicada distinción nos fue regalada recientemente en una entrevista brindada a Planetacoaching.com por parte de la Dra. Elena Espinal: habla de una "epidemia de coaches falsos", lo que resumimos en que "ser asesor no es ser coach". Al respecto, Espinal dice: "si tú no haces eso, a veces confundes un coach con un mentor, o con alguien que te da consejos; un "counselor". Creo que el coaching tiene la maravilla que cuando el coachee se da cuenta de algo nuevo, lo acciona desde el lugar de sí mismo”, añadió.

"Hay quienes se hacen llamar coaches y no lo son. Practican una técnica absolutamente conductista, casi de lavado de cerebro, que no tiene nada que ver con el coaching. El coach no les dice a las personas qué tienen que hacer. Los ayuda a reflexionar para que encuentren soluciones por sí mismas. Además, estimula su creatividad y el conocimiento de sus fortalezas", señaló Cristina Oneto, coach certificada por ICF y en Newfield Consulting en una entrevista al periódico 'La Nación' de Argentina.

Entonces, ¿por dónde empezar? Algunas pistas:

Hemos escuchado de talleres outdoor, donde se suele llevar al grupo de la oficina a un lugar al aire libre y allí practicar alguna actividad vivencial. Un entrenamiento o team building. Sin juzgar el valor agregado de puedan aportar estas herramientas o prácticas que unen al coaching con otra ciencia: el neurocoaching; vale aclarar que éstas son sólo herramientas.

Una definición muy importante a considerar es que el coaching es una disciplina muy reciente, que está en crecimiento y cuya oferta de formación es muy variada. Hay cursos de un fin de semana hasta carreras de dos años, incluso con especializaciones. Existen escuelas avaladas por la ICF (internacional) o la AAPC (República de Argentina), pero no hay leyes que lo regulen; como sí existe para un contador o un abogado.

En Argentina por ejemplo, la AAPC está trabajando en la creación de carreras de grado. Por su parte, Humberto Corona, presidente de ICF México comentó cómo reconocer al coach indicado para una PyME, micro o pequeña empresa en el artículo coaching empresarial en México del Planetacoaching.com.

Así como el precio del petróleo arrastra economías de regiones, las prácticas de "esa realidad paralela", arrastran una reputación negativa, si se confunde un taller vivencial con la práctica del coaching. Como dirían los técnicos más exquisitos, no todo es coaching ontológico.

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