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Tecnología y Coaching

Tecnología y coaching

El investigador español Javier Hernández, asegura que el desarrollo de dispositivos capaces de reconocer, interpretar y procesar las emociones de las personas, permitirá humanizar la interacción del usuario con la tecnología.

En la computación afectiva, aunque suene difícil de creer, no es un humano quien observa, sino una máquina. Analiza cada emoción, cada sensación que experimenta el individuo. Las máquinas son capaces de saber cómo te sientes examinando tu reacción física ante un estímulo. Lo hacen mediante cámaras y sensores, como los que tienes en tu teléfono móvil, tu reloj inteligente, la cámara de tu ordenador o la de tu televisor.

Los avances tecnológicos han permitido crear nuevos entornos de comunicación con impactantes repercusiones en las relaciones sociales y empresariales, en la organización del trabajo, en la cultura, etc. Estos avances obedecen a la necesidad de humanizar la interacción del usuario con la tecnología.

Un ejemplo real de estos dispositivos son la ‘Microsoft Band’, la cual además de ser un reloj que muestra mensajes que genera el teléfono celular, tiene funciones para medir el ritmo cardiaco, los rayos ultravioletas; para brindarte un detallado reporte de las calorías quemadas o de la calidad de sueño a partir de datos objetivos que la pulsera monitorea en tiempo real.

 

 

La tecnología de reconocimiento facial ya es utilizada por Facebook

Según Hernández, “en un futuro, los smartphones podrían llegar a entender a los usuarios filtrando noticias negativas tras detectar que estamos pasando por un mal momento o sugerir canciones o actividades en función del estado de ánimo”, asegura. Aunque estas son solo algunas de las muchas posibilidades que podría ofrecer esta área de conocimiento, en combinación con los avances en tecnología biométrica.

En la actualidad existen tecnologías maduras de reconocimiento de voz, que integradas a una central telefónica, le permite a los operadores de un “call center” obtener información específica del estado anímico de los clientes y con base en esto, evaluar las respuestas adecuadas.

Otra tecnología en auge, es el reconocimiento facial, como la que utiliza ‘Facebook’ para etiquetar a tus contactos.

Por su parte, el “coaching” trabaja principalmente con emociones y estados de ánimo para crear posibilidades. Parece difícil una conexión directa entre un “coach" y la tecnología. ¿Estaremos frente a un nuevo quiebre de la profesión del coaching?

En conclusión, aparecen algunas preguntas interesantes: ¿Cuánta tecnología estamos utilizando desde la mirada del “coaching” y desde el “coach” profesional? ¿Está un “coach" o un profesional de humanidades, preparado para interactuar en un futuro con la tecnología?

Observar estos fenómenos desde la mirada de un “coach”, resulta como mínimo interesante en términos de generación de posibilidades.

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